domingo, 2 de junio de 2013

Hay personas que piensan en suicidarse, ¡Otras simplemente lo hacen!

El ser humano a diario está expuesto, dispuesto --y a veces no tan dispuesto-- a tratar y/o relacionarse con individuos que camuflan su realidad. Es muy común encontrarnos con personas que independientemente de los problemas o situaciones que estén afrontando siempre van a sostener  una sonrisa de oreja a oreja, la gente generalmente manifiesta “ser feliz”, aún siendo consciente que la felicidad es efímera, pero  poco y valiente es aquel que decide enfrentar su realidad. Aquel ser al que nosotros tildamos de débil, depresivo y hasta enfermo por intentar atentar contra su propia vida.
Si señores, y no es que halague un acto tan vil como lo es el suicidio, (para que no me mal interpreten) pero si rescato que un  suicidio no lo hace cualquier estúpido, sé de muchas mentes brillantes que se han suicidado.

   “El cuerpo es la cárcel del alma”.
               Dibujo:   Melissa López.
¿Valiente o cobarde?

Vale la pena citar o aludir a una vieja y conocida frase que dice: “El suicida no es más que un cobarde ante la vida y un valiente ante la muerte” de quien ahora se me escapa su autoría, pero que siempre he respetado mucho.
Yo por mi parte considero que nunca voy a poder tolerar un ambiente de muerte, y que es tanta la repudiación que la misma me produce que me obliga a sentirme más vivo. 
Quien verdaderamente me conoce puede dar certeza de lo que aquí plasmo. También creo que no se trata de buscarle un sentido a la vida, sino más bien de sentirla y disfrutarla.

No estoy acá para juzgar a un suicida ni mucho menos estoy para halagarlo, solo que si me interesa demasiado, saber que pasa por la mente de un sujeto que tiene “la cobardía o valentía” de darle fin con sus propias manos a su misma estadía terrenal.  Aunque no todos lo hacen, unos simplemente amenazan y creen manipular su entorno a su manera. Esta  sociedad cada vez es menos armoniosa y coherente. 

El cordón de la vida 

Existe una delgada línea entre la vida y la muerte, y que, algún día --más temprano que tarde-- se romperá.  La vida puede ser tan cruel y/o hermosa a como nos atrevamos a vivirla. De usted y solo usted depende que sea amarga o dulce, negra o rosa, más de risas que de llantos y de más éxitos que frustraciones.

    

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